Cuando pierdo mi paz y mi serenidad, cuando me siento excesivamente miedoso(a), aterrado(a), culpable o avergonzado(a), entonces considero que mi vida se ha vuelto ingobernable. Estas emociones intensas no solo afectan mi capacidad de tomar decisiones, sino que también me alejan de mí mismo(a) y de los principios que me sostienen.
La ingobernabilidad puede entrar en nuestra recuperación sin importar cuánto tiempo llevamos.
Sucede cada vez que tratamos de controlar algo que no podemos controlar. Sucede cuando hacemos caso omiso de nuestra responsabilidad de cuidar de nosotros mismos con amor. Sucede cuando tratamos de ejercer poder donde carecemos de ello, y cuando intentamos ejercer poder donde no lo tenemos, sacrificamos el verdadero poder que tenemos. Nuestro verdadero poder está en pensar, sentir, tomar decisiones y vivir nuestra propia vida, y cuidar de nosotros mismos.
Este paso nos invita a aceptar nuestra impo-tencia frente a ciertas circunstancias de la vida, a dejar de luchar contra aquello que no podemos cambiar y a rendirnos con humildad.
El Primer Paso es un recordatorio de que:
- Aceptar mi realidad no es rendirse, sino reconocer los límites de mi poder.
- Soltar el control me libera de la carga de intentar manejar lo inmanejable.
- Recuperar la conexión conmigo mismo(a) me permite escuchar mi voz interior y cuidar de mi bienestar físico, emocional y espiritual.
Cada vez que me sienta atrapado(a) en el miedo, la culpa, la vergüenza o el descontrol, puedo detenerme, reflexionar y volver a lo básico. Al hacerlo, renuevo mi compromiso con mi recuperación y encuentro un camino hacia la serenidad.
Reflexión:¿Qué significa para mí aceptar que mi vida se ha vuelto ingobernable? ¿Cómo puedo aplicar el Primer Paso para recuperar mi paz y serenidad en este momento?

